Casas saludables y la Certificación WELL

casas saludables

Las casas saludables no deben asociarse al lujo, o a la excentricidad, sino al bienestar y a la preservación de su salud física y mental.

Por fortuna, este tipo de construcciones han experimentado una gran demanda en la última década en varias regiones del mundo.

Esto significa que cada vez hay más personas interesadas en habitar edificios altamente sostenibles, con un diseño bioclimático, o con emisiones casi nulas

Según la Organización Mundial de la Salud, las casas saludables juegan un rol crucial a la hora de prevenir enfermedades (tomando en consideración que la industria de la construcción es una de las más contaminantes).

Efectivamente, la construcción de nuevas viviendas, e incluso, las reformas o remodelaciones de las edificaciones, generan una cantidad de residuos realmente exorbitante. 

A la larga, todos estos elementos y factores contaminantes comprometen la salud y el bienestar integral de sus habitantes, y resultan 100% contraproducentes a escala ambiental. 

ACTUALIDAD DE LAS CASAS SALUDABLES

Las casas saludables se diseñan y construyen pensando en el bienestar de sus ocupantes en el corto, mediano y largo plazo. 

Sin embargo, pareciera que la realidad actual no está alineada con este criterio, a pesar de que las necesidades habitacionales de millones de personas han cambiado en los últimos dos años. 

Los cambios demográficos que se han producido en países como Estados Unidos o España, (a raíz de la pandemia), han revelado la urgencia de habitar casas saludables.

Otro factor que está moviendo los cimientos del sector construcción en los países más desarrollados es el crecimiento acelerado de la población urbana. 

De hecho, se estima que se duplicará para el año 2050, y por tanto, deberán diseñarse y ejecutarse soluciones habitacionales más éticas, saludables y responsables con los seres humanos.

Anteriormente, la mayoría de las viviendas se construían bajo condiciones con cierto riesgo para la salud. 

Algunas presentaban defectos estructurales que favorecían ciertas lesiones, mientras que otras tenían aislamientos deficientes que desencadenaban complicaciones cardiovasculares o respiratorias.

Por otro lado, no se le daba tanta importancia al saneamiento de desechos, al acceso eficiente al agua potable en la vivienda, o a la correcta circulación del aire. 

Todos esos elementos se convertían en una amenaza latente para la salud de quienes ocupaban esas edificaciones (y lo más preocupante era que tardaban años en darse cuenta).

Una evolución paulatina

No obstante, a medida que se empezaron a tomar en serio estas problemáticas, y a asociar a las viviendas con el detrimento de la calidad de vida de sus habitantes, la industria empezó a evolucionar paulatinamente. 

Era evidente que se debían optimizar las condiciones de las viviendas para que fuesen más seguras, salubres y cómodas para sus propietarios. 

Las casas saludables también tienen efectos positivos a nivel medio ambiental. Dado que son menos contaminantes no contribuyen con el cambio climático, ni dejan una huella nefasta en el planeta. 

Aunque la construcción de una vivienda saludable es compleja, sin duda es una decisión que podría cambiar tu vida y la de tus seres queridos.

Es una inversión a largo plazo que se traducirá en un mayor bienestar físico, en menos problemas de salud y en un profundo alivio para el entorno natural. 

¿Cómo saber si una casa es saludable? En este punto es válido y necesario que te hagas esta pregunta. 

En realidad, existen varios mecanismos para verificar esta información, pero uno de los más efectivos es averiguar si posee un certificado WELL.

Si te interesa saber más sobre esta certificación, y cómo puede mejorar tu calidad de vida, te invitamos a leer hasta el final. 

CERTIFICACIÓN WELL: DEFINICIÓN E IMPORTANCIA

Se trata de un sistema que mide, monitorea y certifica el desempeño del entorno construido, así como el impacto que tiene sobre la salud y el bienestar de las personas.

Fue fundada en el 2014 por el International WELL Building Institute (IWBI) y está basada en el WELL Building Standard. 

Además, posee tres pilares fundamentales: comportamiento, operación y diseño, y cobró vida tras varios años de investigación médica. 

El objetivo era identificar la conexión que existe entre las edificaciones y los cambios que generan en el bienestar, la salud y la productividad de sus habitantes.

El Certificado WELL es el primero que se enfoca, única y exclusivamente, en la salud y el confort de las personas (en función de los edificios que habitan). 

El WELL Building Standard permite diseñar y construir viviendas o edificaciones desde una óptica más humana. 

Es decir, se enfoca en los individuos, y especialmente, en su salud generalizada. Es por ello que las personas son el epicentro del diseño, construcción y operaciones de las casas saludables. 

Estas construcciones les aportan un valor muy grande a los activos inmobiliarios, optimizan la experiencia humana y priorizan su bienestar.

El Certificado WELL se especializa en la creación de ambientes que sean saludables para vivir, trabajar o relajarse. 

CONCEPTOS DEL WELL BUILDING STANDARD

Los seres humanos pasan el 90% del tiempo en espacios cerrados ¿Alguna vez has pensado en sus efectos o consecuencias?

Si pasas la mayoría del tiempo en una casa, escuela u oficina sin diseño bioclimático, o cuya calidad del aire no sea óptima, es muy probable que tu salud se resienta.

Tomando ese, y muchos otros datos relevantes en consideración, el WELL Building Standard se sustenta en los siguientes conceptos: 

1. Aire

El aire que respiran los habitantes de las casas saludables debe tener una calidad excelsa. Para ello se deben reducir o eliminar las fuentes de contaminación de estos espacios. 

Si el aire interior está contaminado sus habitantes podrían desarrollar afecciones respiratorias a corto y largo plazo. 

Por lo tanto, se deben tener en cuenta los siguientes parámetros a la hora de diseñar y construir una vivienda saludable: 

  • Buenos sistemas de ventilación mecánica y natural. 
  • Diseño de un plan de calidad del aire interior durante la obra.
  • Controlar la aparición de humedades. 
  • Protecciones de espacios sensibles en el hogar.

2. Agua

Los habitantes de las casas saludables deben tener un acceso fácil e inmediato al agua de buena calidad

Estos espacios deben contar con provisiones de agua potable, y por supuesto, este vital líquido debe recibir el tratamiento adecuado. 

Al igual que en el concepto anterior, es importante gestionar la aparición de humedades en la casa, y también prestarle atención a la prevención de la legionella (una bacteria que se propaga por el vapor de agua). 

3. Iluminación

El proyecto arquitectónico de una casa saludable debe integrar la luz natural con la artificial, en pro del bienestar humano. 

Los sistemas de iluminación de las viviendas deben ofrecerle confort, comodidad y lucidez a los usuarios. 

Si se gestionan de forma adecuada pueden tener un efecto positivo en sus niveles de productividad, en la calidad del sueño nocturno, en sus estados de ánimo y en su ritmo circadiano. 

4. Confort térmico

Lo ideal es que se instalen termostatos individuales en la casa con el objetivo de que cada habitante establezca sus propias condiciones térmicas. 

Si se utilizan buenos sistemas de climatización notarán cambios importantes en su productividad, y en general, se sentirán más a gusto habitando estos espacios. 

En consecuencia, se deben tener en cuenta algunos parámetros de rendimiento, ahondar en la zonificación térmica, en el control de la humedad y promover el confort térmico a través de sistemas radiantes de última tecnología. 

5. Materiales

Muchos materiales de construcción son contraproducentes para la salud. De modo que deben seleccionarse con sumo cuidado.

Si provienen de fuentes que no son naturales pueden afectar la calidad del aire de forma dramática (a causa de su composición química). 

Por fortuna, el Certificado WELL incentiva la identificación de ingredientes o materiales peligrosos para el hombre en el sector construcción.

La idea es que los usuarios no se expongan a los componentes contaminantes de los materiales constructivos para que su bienestar no se vea perjudicado. 

En concreto, los materiales utilizados deben estar libres de mercurio, amianto, plomo y pesticidas

Además, es necesario gestionar los residuos de la construcción con eficiencia para evitar daños graves en el medio ambiente. 

Por otro lado, se deben monitorear las emisiones y activar protocolos de limpieza que sean saludables.

que son las casas saludables

Otros conceptos importantes

El WELL Building Standard también considera otros cinco conceptos importantes:

  • Alimentación

    Las viviendas deben motivar a los usuarios a alimentarse de forma saludable.

  • Movimiento

    Este concepto está vinculado al desarrollo de espacios que fomenten el ejercicio físico y faciliten la ergonomía.

  • Sonido

    Se deben establecer parámetros acústicos y utilizar sistemas de cancelación de ruidos para no alterar el sueño de los ocupantes, ni desencadenar problemas físicos o de aprendizaje.

  • Mente

Las casas saludables pueden mitigar los efectos de ciertos problemas de salud mental, a la par de prevenir adicciones. 

La meta es que el entorno resulte favorecedor para la salud emocional y cognitiva de sus habitantes, y para ello se deben aportar soluciones de diseño, tratamiento y tecnología.

  • Comunidad

La comunidad en la que hagas vida también debe favorecer tu salud y tu estado de bienestar generalizado.

Por lo cual, debe contar con ciertas características, ventajas y facilidades importantes. Estas son algunas de ellas:

  1. Acceso a servicios de salud. 
  2. Diseño e implementación de procedimientos de emergencia (cuando sea requerido).
  3. Promoción de la salud.

BENEFICIOS DE VIVIR EN CASAS SALUDABLES

Vivir en casas saludables tiene múltiples beneficios ¿Te gustaría conocerlos y analizarlos a profundidad? Préstale atención a la siguiente información:

  1. Habitarás un espacio saludable. 
  2. Optimizarás tu salud.
  3. Te sentirás en completa armonía, tranquilidad y bienestar. 
  4. No estarás expuesto a materiales contaminantes. 
  5. No tendrás que preocuparte por desarrollar afecciones respiratorias, lesiones, alteraciones del sueño o dificultades de aprendizaje. 
  6. Se elevarán tus niveles de energía. 
  7. Tu vivienda será un templo de bienestar integral. 
  8. No serás partícipe de la contaminación ambiental.
  9. Ocuparás espacios más ergonómicos.
  10. Protegerás tu estabilidad mental y emocional. 
  11. Mejorará tu productividad.

Por otra parte, es necesario resaltar que las viviendas que poseen un Certificado WELL gozan de una mayor diferenciación en el mercadoY por si fuese poco, el valor de estos activos se incrementa de forma considerable.

¿CÓMO ES EL PROCESO DE CERTIFICACIÓN?

Existen varias versiones de la Certificación WELL. Por lo tanto, el proyecto debe cumplir con todas las optimizaciones y precondiciones del nivel que se desea alcanzar. 

Estos son los niveles de certificación WELL V1: plata, oro y platino. Mientras que los niveles WELL V2 son: bronce, plata, oro y platino. 

Por su parte, la WELL Core es una adaptación del nivel anterior y se enfoca en construcciones que estén ocupadas, en un 75%, por uno o más inquilinos.

El primer paso para obtener esta certificación de casas saludables consiste en introducir las características puntuales del proyecto, como por ejemplo:

  • Datos generales.
  • Uso.
  • Ubicación. 

De esa forma se obtiene la scorecard personalizada. El puntaje máximo a obtener son 110 puntos: 100 de optimizaciones y 10 de innovación. Luego deben cumplirse estas fases:

  1. Registro del proceso en WELL Online.
  2. Pago de cuotas.
  3. Implementación de estrategias durante la obra constructiva o durante la rehabilitación.
  4. Desarrollo de políticas para alcanzar los objetivos del proyecto.
  5. Envío de los documentos.
  6. Inspección visual y test por parte del Performance Testing Agent (PTA).
  7. Reporte final con el Certificado WELL (si la conclusión es favorable). 
  8. Renovación de la certificación cada tres años. 

UTILIDAD DE LAS CASAS SALUDABLES

En países como Estados Unidos, México o España, las casas saludables han demostrado ser útiles y necesarias para las personas y el medio ambiente.

Pero no solo las viviendas pueden ser saludables y tener un Certificado WELL. De hecho, este también es válido para estadios, hoteles, restaurantes, oficinas, teatros, escuelas, etc.

El Parque Tecnológico ACTIU, en España, fue el primero en solicitar el Certificado WELL en este país, y el quinto a nivel global. 

El interés por estas construcciones saludables continúa ganando adeptos en el continente europeo, lo cual es un gran avance hacia la construcción sostenible, ética y eco amigable.

En definitiva, las casas saludables pueden mejorar tu calidad de vida como nunca antes, y según estimaciones actuales, el sobrecosto supera ligeramente al 1.7% del presupuesto original de la obra.

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